Lo que mueve y está detras de las Fazendas  de la Esperanza y los GEV

Dentro de la primavera que vive la Iglesia en los tiempos actuales, las nuevas comunidades y los movimientos eclesiales son una prueba de esa realidad. Ya S. Juan Pablo II reconoció la importancia de los Movimientos eclesiales, y como bien dijo, el 30 de mayo de 1998, es una nueva etapa de la historia de la Iglesia.

Estas nuevas comunidades reconocidas por la Iglesia son ya más de 170, y entre las que se han aprobado en los últimos años están las comunidades nacidas en Brasil: Shalom, Canción Nueva y Familia de la Esperanza. Me gustaría hablar de este último de modo especial, también porque estoy entre los primeros miembros de él y actualmente veo la fuerza de su carisma en los países de América Central y México, donde vivo y trabajo actualmente.

Vale la pena destacar y reflexionar sobre el contexto de su nacimiento, en una parroquia del interior de San Paulo. El párroco, el franciscano Hans Stapel, motiva a sus fieles a vivir el Evangelio y a contar las experiencias que han vivido. Este espíritu renovó la comunidad parroquial, que comenzó a atender a los más pobres y necesitados de toda la ciudad. Se formó un grupo de feligreses más interesados en «vivir el Evangelio». Entre ellos estaban el joven Nelson Giovanelli e Irací da Silva, que más tarde se convertiría, junto con Lucilene Rosendo, en las fundadoras de los centros de rehabilitación de drogas femeninos. La primera conclusión: de una parroquia renovada por el Evangelio nació una fuente espiritual, un carisma.

Años más tarde, ya eran muchos los que seguían a este fraile franciscano, lo que llamó la atención de algunos obispos, que le pidieron que formara un grupo capaz de promover lo que ya estaba creciendo en varias partes del mundo, desde Guaratinguetá. Así, el 2015, fue aprobada definitivamente la Asociación de fieles Familia de la Esperanza. En esa ocasión, el presidente del dicasterio, Cardenal Rylko, reconoció la existencia de un carisma: «(…) se entiende, pues, que el trabajo en las Fazendas no es una simple ocupación, sino una vocación y que el Señor está dando un carisma: el de la ESPERANZA. Por eso en 1999 se fundó la asociación Familia da Esperanza, con el objetivo de acoger, formar y cuidar estas vocaciones». (Cardenal Rylko, en la entrega del Reconocimiento Pontificio – 18-06-2015).

Hoy la Familia de la Esperanza está presente en 23 países del mundo, con un número de más de 1000 miembros, de los cuales casi 150 son consagrados y plenamente dedicados a sus comunidades[1]. Las personas en recuperación por las drogas en todo el mundo son más de 4.000, lo que hace un total de más de 40.000 que han vivido en nuestras comunidades. Existen también los grupos de apoyo dispersos en más de 250 lugares del mundo, donde la gente se reúne para alimentarse del Evangelio y compartir sus experiencias. Estos son los Grupos Esperanza Viva[2].

Lo que nació en la parroquia de Fray Hans y se extendió por todo el mundo, constituye un método. Meditar el Evangelio, vivirlo y comunicar las experiencias vividas es una manera de recuperar a los jóvenes de todo el mundo, no sólo de sus vicios, sino que les da un sentido a la vida para quienes lo han perdido por diversas razones. Este método, llamado de «Hombre Nuevo», es una respuesta al deseo de la Iglesia de promover la «nueva evangelización», al estilo de la Conferencia de Aparecida, con una manera muy latina de ser Iglesia, y que fue presentado al Papa Francisco cuando fue visitado por Fray Hans Stapel y Nelson Giovanelli el 1 de abril de 2016.

“Queridos jóvenes, ustedes que están en la Fazenda de la Esperanza, que están haciendo una experiencia de camino. La vida es muy complicada, pero por otro lado, muy fácil.  Hay que saber mirarla bien. Hay que saber, vivirla bien, y hay que saber sufrirla bien.

Jesús en el Evangelio nos da su Palabra, el camino. Y si nosotros escuchamos la Palabra de Jesús, y edificamos nuestra vida sobre Jesús, permanecemos de pie.  Porque Dios nos creó para estar de pie. Si nosotros no escuchamos la Palabra de Jesús, y la dejamos de lado, caemos.

La Palabra de Jesús, la Palabra de Dios, qué me dice Dios, cómo tengo que andar… Y eso te va a hacer a ti, más hombre y más mujer, porque la Palabra de Dios es para hacerte más hombre y más mujer; para edificar tu casa sobre la piedra, sobre la roca, sobre la firmeza.

Todos somos débiles. ¡Todos! Todos somos pecadores. ¡Todos! Pero todos tenemos la Palabra de Dios, que no sólo nos dice un mensaje, sino que nos sostiene parados, nos sostiene de pie. Dios te da la mano y te alza.

(…) Muchachos, chicas, no permanezcan caídos; todos en la vida hemos caído.  No permanezcan caídos, déjense ayudar. Y ayúdense unos con otros. Y si están dos caídos, pues, entre los dos ayúdense a levantarse. No esperen que venga otro de afuera – entre ustedes – pero siempre de pie, con la palabra de Jesús que nos creó para estar de pie. (…) Les agradezco la fuerza que tienen para vivir. Y la vida es muy linda y la vida no termina, continúa, continúa, continúa. Les pido que recen por mí, que Dios los bendiga a todos ustedes.[3].

                De hecho, nuestras comunidades, las «Fazendas», irrumpieron por todas partes después de la visita del Papa Benedicto XVI a nuestra primera comunidad el 12 de mayo de 2007. En esa ocasión pudo conocer a nuestros jóvenes, voluntarios, familiares y bienhechores. Y pidió a todos que «sean embajadores de la esperanza». La misma Iglesia, a través de la boca de sus principales representantes, reconoce nuestro carisma y nos motiva a llevarlo a todos, no sólo a los drogadictos y alcohólicos.

                Por eso, entre 2012 y 2016, nació una colaboración entre las Fazendas y el grupo internacional Gen Rosso, que visitó muchas ciudades de todo el mundo y promovió el espectáculo «Fuertes sin violencia» como una forma de prevenir la violencia urbana, el consumo de drogas y la cultura del sin sentido que domina a la juventud actual. Más de 10.000 personas participaron de los workshops realizados en el Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Filipinas y Europa.

                Las semillas del carisma de la esperanza se están esparciendo por todo el mundo, especialmente por aquellos que alguna vez estuvieron lejos de la Iglesia y casi muertos por las drogas. Renovados por el Evangelio, ahora quieren ir por el mundo para proclamar que sí, existe esperanza, y que su nombre es Jesucristo. Hay más de 50 solicitudes para la apertura de nuevas Fazendas y en varios países: Cuba, Ecuador, EE.UU., Panamá, Venezuela… Muchos se han dejado robar la esperanza, como afirma repetidamente el Papa Francisco. Por lo tanto, la misión de la Familia de la Esperanza apenas está comenzando. Tiene mucho trabajo por delante.

                Es una prueba de la Iglesia latinoamericana, que le da a la Iglesia del mundo un carisma que demuestra que el Evangelio está vivo y es la esperanza para la Iglesia de todos los tiempos. Basta vivirlo

 

[1] La historia de los primeros 25 años está registrada en el libro «Ya sucedió y se propagó», de mi autoría. Cf. César Alberto dos Santos. La historia, espiritualidad y método de las Fazendas de la Esperanza. 2010. Editora Fazenda da Esperança. Guaratinguetá.

[2] La historia y el método de estos grupos se presentan en el libro «Hijos de la Esperanza», Editora Fazenda da Esperança, Guaratinguetá, 2016.

[3] Audiencia del Papa Francisco con los fundadores Fray Hans Stapel y Nelson Giovanelli y el Papa Francisco envió un mensaje a los jóvenes de las «Fazendas» de todo el mundo – 01 abril 2016

.

Decreto de aprobación de la familia de la Esperanza
como asociación reconocida por el Vaticano

Fray Hans Stapel OFM

Franciscano Aleman

Fundador de la Familia

de la Esperanza

 

Los otros fundadores

Iraci da Silva Leite

Lucilene Rosendo

Nelson Rosendo dos Santos